Como se imaginarán por el título de esta entrada del blog, va a ser muy difícil escribir sobre este tema. Sin embargo, soy un gran creyente de poner las cosas sobre el papel para que quede un relato fiel y casi contemporáneo para la posteridad, y para que se haga justicia kármica, si no institucional. Puede que el proceso también me ayude a espantar algunos demonios del trauma. Los nombres han sido cambiados... Uno de mis albañiles, Orville, padece de la espalda y anunció hace unos meses que ya no podía seguir trabajando sin alguien que le hiciera el trabajo pesado, y que tenía un amigo encantador y talentoso, Wilbur, que podría encargarse de ello. Como es natural, me olió un poco a chamusquina que el problema y la solución aparecieran al mismo tiempo, pero habiendo sufrido yo mismo de la espalda en el pasado, me solidaricé. La palabra "sospecha" aparecerá a menudo a lo largo de este relato. Cuando Wilbur llegó por primera vez, exigía la misma tarifa por hora que Orville y me...
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